De repente sentí cómo las risas se quedaban marcadas en mi cara, seguramente de ahora en adelante cada que pasara por el departamento de belleza de alguna tienda departamental sería ignorada por las señoritas Clinique y en su lugar traería a todas las señoritas Lancome ofreciéndome productos anti-edad.

“No debí haberme atascado esos tres tacos de chicharrón en salsa verde, ni los dos hot cakes con Nutella”, pensaba preocupada al imaginarme a mi metabolismo tirado en un sillón viendo la serie de Girls. Y ni hablar de la hora, seguramente, con esas 5 horas de sueño, los lentes de sol no serían suficientes y tendría que pedirle el casco a Daft Punk esperando que de milagro pudiera cubrir mis ojeras.

¡Esto es peor que cuando tuve que dejar de leer la revista 15 a 20 a los 21 años! Escucho la frase “cuarto de siglo” con voz de travesti ronco y siento que me ponen encima una Kim Kardashian cada que me lo dicen. ¡Qué horror! Pero, ¿en verdad es un horror? 

Si me propusieras regresar el tiempo a mi niñez, te diría que no estoy dispuesta a tener que llevar el corte bob cuando lo que yo le pedí a la estilista era el “Rachel”, probablemente para aquella rubia con tijeras y botas negras a la rodilla era un OH NO SHE DID NOT WANT THAT que una niña de 10 años llevara el mismo corte que ella… Así que te digo no, gracias.

Si me propusieras regresar el tiempo a la secundaria donde un chocolate era sinónimo de mañana te tienes que poner todos los “menjurjes” ( menjunje: mezcla) para quitarte ese grano que te salió, poner un listón rojo debajo de tu almohada junto a la foto del que te gusta en luna llena y cuando la BB cream no era una opción para las pubertas, definitivamente te digo, no, gracias.

Si me propusieras regresar el tiempo a mi adorada preparatoria, donde la dicción se convierte en un arte después de un vasito de agua loca, donde muchos ganarían el oro en el salto de pared porque “tenemos dos libres y el último profe no quiere adelantar” y tu sueño más grande  es que Brad Pitt y Angelina te adopten para comprarte un coche, te diría, no, gracias.

Y si me dijeras que podría regresar a mis años de universitaria, donde la cena se convierte en shots de tequila y un hot dog que terminará sabiendo a gloria, donde descubres que Vicente Fernández y Ramón Ayala llegan después de la 1 am y la bipolaridad surge en el antro cuando entras con cara de “qué hueva” y terminas bailando al son de Don Omar, te diría, no, gracias.

Pero si me dijeras que podría tener 25 años y comprobar que comer con tu papá, en 10 minutos, y contarle todo lo que te pasó en el día es mejor que dormir la siesta; que reconocer que tu mamá a veces se equivoca, pero un 101% de las veces tiene la razón; que el famoso timing de “Sex and the City” tiene más que ver con tus sueños y menos con amores; que el amor de tu vida está contigo o de plano al otro lado del mundo;  que los amigos EN VERDAD se cuentan con los dedos y hasta te sobran; que cada persona llega a tu vida por algo; que en ocasiones tendrás que decir que tu sobrinita de 5 años te pintó las uñas, aunque ni siquiera tengas sobrinita; que agradeces que ahora se usen las cejas gruesas; que 5 minutitos más en la mañana son lo más sagrado del mundo; que por fin diste con el tono perfecto de cabello y curiosamente es tu tono natural, aunque el rubio siempre te hará sentir poderosa; que en las bodas lo más importante es el vestido; que la piensas para gastar dos pesos más en el supermercado, pero te convences que la vida es muy corta y esas zapatillas de más de mil pesos son una necesidad; que hay dos tipos de trabajo: el que haces por amor y el que haces por amor (por tu familia); que prefieres contribuir a la economía comprando hechas las tortillas de harina y no hacerlas; que el café ya no te quita el sueño por las noches; que das gracias a DIOR por los filtros de Instagram; que una difícil decisión en tu vida podría ser comprar una casa o una bolsa Chanel; que admiras la fortaleza de tu hermanita menor; que no vives de ensalada; que satisfaces tu necesidad de bailar en el antro con zumba y que a los 25 años los días tienen más de 24 horas te diría lo haré, bring it on!, si tiene que tronar, que truene, que lo intentaré y que estoy segura que lo que viene será mejor que lo que ya viví.

Así que feliz cumpleaños a mi y los que siguen.

XOXO,

A

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3 comentarios sobre “El mentado cuarto de siglo

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